W Radio | Enero 1 de 2010
Por Jaime Obrajero
México.- El diputado federal del Partido del Trabajo (PT), Gerardo Fernández Noroña, advirtió que este 2010 habrá fuertes movilizaciones sociales por el alza en los precios de los combustibles, la tortilla, la leche y demás productos de consumo básico.
Al acudir a la residencia oficial de Los Pinos, como cada día primero de mes, acompañado de un grupo de seguidores, el polémico legislador consideró que este tipo de acciones dañan sensiblemente y podrían desencadenar protestas cada vez más radicales en todo el país.
"Pues es un comienzo de año terrible para la gente porque se despierta con aumentos del 16% en IVA, 30% el ISR, gas, gasolina, energía eléctrica, diesel, todo para arriba. La verdad, es un golpazo a la economía popular. Yo creo que la inconformidad va a ser muy grande, la situación está muy complicada. La verdad creo que esta vez el gobierno usurpador calculó mal y creo que esto va a generar, quizás, la gota que derrame el vaso", sostuvo el legislador.
En lo que fue la primera manifestación de protesta del año en la capital, Fernández Noroña, aseguró que el país va al despeñadero pues, sin aún aumento significativo a los salarios, la escalada de precios será un golpe mortal a la dañada economía popular y sus efectos se empezarán a sentir con más fuerza en la llamada cuesta de enero.
Ante decenas de granaderos y elementos del Estado Mayor Presidencial, los manifestantes culminaron su protesta y se retiraron de la residencia oficial de manera pacífica.
Espacio dedicado al apoyo de todas las causas justas, en lucha por la soberanía de la patria, contra la militarización y la intervención militar de los EU en México, contra la usurpacion del pri en el país.
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lunes, 4 de enero de 2010
domingo, 3 de enero de 2010
México está en la antesala de su tercera revolución
Por el historiador y escritor Francisco Martín Moreno
México está en la antesala de su tercera revolución.
A nadie escapa que los esquemas políticos, económicos y sociales que experimentó el país en el siglo 20 están agotados, caducaron. Ya no responden a las exigencias de los tiempos.
Las estructuras forjadas en el centralismo político que manipula la democracia y en las prácticas monopólicas de una economía que simula libre competencia, no dieron los resultados suficientes para cerrar la brecha social.
En el amanecer de 2010, 100 años después de la Revolución y 200 años después de la Independencia, se reciclan los vicios que provocaron aquellas revueltas y que hoy crean un caldo de cultivo propicio para el sacudimiento del sistema y, por ende, de la nación.
Los reclamos de la autonomía fiscal, que fueron el detonante de la Independencia, se espejean en el centralismo tributario de un gobierno federal insaciable, obeso e ineficiente.
Un gobierno que primero alimenta su elevada burocracia y luego utiliza los sobrantes para comprar las voluntades de los nuevos caudillos regionales, los actuales gobernadores.
Las exigencias de un sufragio efectivo, las mismas que detonaron el estallido de 1910, vuelven a estar vigentes frente a una partidocracia que con sus reglas a modo, secuestra al sistema político e impide que cualquier mexicano aspire a un cargo de elección. Tiene que ser bajo sus siglas, sometido a sus reglas.
Ver artículo completo en: Por Esto!
México está en la antesala de su tercera revolución.
A nadie escapa que los esquemas políticos, económicos y sociales que experimentó el país en el siglo 20 están agotados, caducaron. Ya no responden a las exigencias de los tiempos.
Las estructuras forjadas en el centralismo político que manipula la democracia y en las prácticas monopólicas de una economía que simula libre competencia, no dieron los resultados suficientes para cerrar la brecha social.
En el amanecer de 2010, 100 años después de la Revolución y 200 años después de la Independencia, se reciclan los vicios que provocaron aquellas revueltas y que hoy crean un caldo de cultivo propicio para el sacudimiento del sistema y, por ende, de la nación.
Los reclamos de la autonomía fiscal, que fueron el detonante de la Independencia, se espejean en el centralismo tributario de un gobierno federal insaciable, obeso e ineficiente.
Un gobierno que primero alimenta su elevada burocracia y luego utiliza los sobrantes para comprar las voluntades de los nuevos caudillos regionales, los actuales gobernadores.
Las exigencias de un sufragio efectivo, las mismas que detonaron el estallido de 1910, vuelven a estar vigentes frente a una partidocracia que con sus reglas a modo, secuestra al sistema político e impide que cualquier mexicano aspire a un cargo de elección. Tiene que ser bajo sus siglas, sometido a sus reglas.
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